Gobernando a una velocidad de vértigo: el acelere del presidente Abinader

Gobernando a una velocidad de vértigo, el presidente Abinader, sin haber cumplido los primeros 100 días de su gobierno, ha prometido y anunciado ejecución de obras y de programas en especial sanitarios y educativos con un costo superior a los cien mil millones de pesos en una actividad como si se le estuviera acabando el tiempo.

Este frenético accionar fue detallado por un periodista del Listín Diario en una crónica reciente donde se ofrecían pormenorizados detalles de las promesas. La mayoría de ellas están contempladas en el proyecto de la ley de gastos para el 2021 que se estudia en las cámaras.

Pero siempre surgen promesas imprevistas que se agregan a ese listado de gastos cuyos desembolsos quedan en posibilidades de no materializarse por las limitaciones de los ingresos fiscales agravados por los extraordinarios gastos que obliga la pandemia del COVID-19.

Este deja poco margen para cumplir promesas y se estancarán muchos proyectos que tendrán su ejecución detenida en el 2021. Estos podrían ser los casos de las circunvalaciones de Baní, Azua, San Francisco de Macorís y ahora de Los Alcarrizos y por igual la autopista del Ámbar.

Los mermados ingresos fiscales no podrán cubrir tantas promesas y compromisos o al menos que se continúe con la concertación de préstamos sumergiendo la deuda externa en un pantano sin fondo.

Esto provocará desesperaciones políticas ya que se le ofreció a la población una administración inmaculada sin corrupción, incluyendo castigos a los culpables de esos latrocinios para gobernar con honestidad. La población estará en guardia para ver si el gobierno no es más de lo mismo y las promesas quedarían en meras intenciones.

Entonces se vería que los políticos hábiles esperan que los pueblos olviden las promesas y la indolencia típica dominicana se hace cargo de los sentimientos populares e intenciones. Todo se diluye y desaparecen las presiones que se les habían colocado a las nuevas autoridades para que cumpliera sus iniciativas prometidas de llevar a cabo una administración transparente y emprendedora para hacer un gobierno decente al gusto de los deseos del pueblo ya cansado de tantos políticos deshonestos y corruptos.

Los políticos, proclives a la corrupción, buscan entronizarse en sus cargos para tan solo enriquecerse y engañar con falsedades al incauto pueblo que se utiliza cada cuatro años para venderle promesas. Somos tan ingenuos, indolentes y tontos útiles que todo se nos olvida y se le permite hacer sus bellaquerías que lleva a funcionarios, que antes de alcanzar sus cargos eran casi pobres de solemnidad, luego buscan cobijarse en la burbuja de los millonarios de la oligarquía criolla, celosos guardianes de sus espacios logrados en base a un trabajo constante aun cuando siempre han contado con una ayuda de los gobiernos para engrosar sus fortunas.

Es loable el acelere del presidente Abinader. Se ha visto que no pasa un día sin que no ocupe la primera página de los diarios con las promesas que hace o las obras que anuncia. Y se ve ayudado por los inversionistas nativos y extranjeros, que pese a la crisis sanitaria, se tiran al ruedo para llevar a cabo proyectos por largo tiempo elaborados y a la espera de una oportunidad para materializarlos.

Ahora, con la pandemia y la economía del país debilitada por los notables gastos para enfrentarla, el gobierno se obliga a ser más diligente en su captación de capitales frescos e ingresos fiscales acorde con la situación y para fortalecer el gobierno que requiere la alianza público-privada para estimular la economía maltratada y casi llevada al colapso. Ha sido un baño de salud que el notable aumento de las remesas ha aportado un colchón a las reservas de divisas del Banco Central y permiten cumplir con los notables gastos de los meses finales del año.

La apertura del turismo es otro esfuerzo arriesgado que el gobierno ha emprendido en estos cien días y decidido a darles paso a los turistas locales y extranjeros para ver si los hoteles vuelvan a ocupar su primacía como motor de la economía y sostén del avance logrado en los pasados diez años.

Inclusive ahora se nota de como los hoteles que han abierto sostienen una ocupación aceptable logrando sostener el entusiasmo al sector turístico tan necesitado de ese repunte positivo.

Pero hay que ser precavidos ante la amenaza del otro indeseado repunte, mucho más peligroso del COVID-19. Esto se observa con preocupación por la tasa diaria de contagios que supera muchas veces los 500 contagiados diarios.

El novedoso informe del pasado lunes, con motivo de los tres meses de la administración de Abinader, impactó en la opinión y reflejó otra faceta del presidente que apuesta llevar a cabo un buen gobierno.

Y pese a las preguntas precocidas fue de impacto la presentación presidencial para sellar el primer período clave de cualquier gestión presidencial.

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