Por: Aquino Rubio
a República Dominicana comienza a pintar proselitismo, partidos, movimientos, posturas, tendencias y los intereses de las organizaciones políticas y sus aspirantes a cargos electivos, a situarse por encima de los intereses nacionales y de los peligros y acechanzas que se desplazan libremente en nuestras narices.
Tenemos una macroeconomía estable que reconocen los organismos internacionales como las naciones vecinas y las grandes potencias, que nos ven con lujuria por algunos detalles que brotan sobre pequeñas riquezas internas que llaman su atención.
Los depredadores de ayer comienzan a jugar con la poca memoria de la gran mayoría de los criollos que prestan más atención a las ofertas falsas o reales que convienen a su pretensiones particulares, sin que ello implique que estamos realmente amenazados por una ocupación masiva que nadie frena, que es parte de un negocio del que se benefician, funcionarios, empresarios, políticos, traficantes y enemigos viscerales de la dominicanidad.
Ahora solo importa lo que yo hice que tu no has hecho, mis obras sobre las tuyas, los precios de los productos que yo no controlé, pero que tú tampoco y un proselitismo basado eternamente sobre las debilidades de la pobreza del dominicano de corazón sano, humilde y comprensivo que al final siempre resulta engañado y sacrificando todo, para dar paso a un nuevo regente de lo que hay, sea bueno o malo. El erario.
Seguimos la marcha del siglo con una Justicia débil, un Ministerio Público al servicio del poder, mientras muere la Floresta, el campo queda desnudo y las quejas pierden eco en las montañas depredadas.
Y volvemos a lo mismo sin aquel grito patriótico de Dios, Patria y Libertad, con ricos que aspiran a cargos, corruptos que engrosan patrimonios, insensatos que sonríen falsamente como salvadores de una nación que, poco a poco, pierde hasta la esperanza.
Los vecinos nos agobian, nos llevan al retroceso, sin que las leyes se cumplan, ni que alguien sienta el peso y, al final de la jornada, nadie de esto saldrá ileso. Políticos, ciudadanos, amigos, dominicanos. El país nos necesita, no dejemos que no lo quiten. Miremos erguidos con orgullo y patriotismo, que la patria nos reclama. ¡Dios nos guíe!

