Más impuestos: ¿La solución a las consecuencias post COVID-19?

Es un desacierto tener que escuchar que los legisladores que pertenecen a la corriente del PRM se propongan implementar un paquete de cargas impositivas en un momento tan crítico como éste para el país, y sobre todo para los sectores más pobres, que de hecho representan el mayor porcentaje de la población consumista, así como la clase media, que será la más impactada con este pretendido paquete fiscal.

Cuando pensamos en impuestos, todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿Por qué nos van a quitar más? ¿Para qué más impuestos? 

Pensar en impuestos en una situación como ésta significaría una contracción a los ingresos y la capacidad de desenvolvimiento económico de las y los ciudadanos en un momento de crisis económica, post-pandemia.

En este tramo de la crisis, los países están asumiendo compromisos con los ciudadanos y ciudadanas; con las empresas; con el mercado; con los trabajadores formales e informales; con los propietarios; con las medianas y micro empresas, en fin, se han anunciado paquetes/estímulos para ayudar a que todos los afectados puedan salir adelante y para que la crisis no se traduzca en quiebra, pérdida del control del mercado, y lo más triste, mayor desempleo y pobreza.

La Organización Mundial del Trabajo y el Banco Mundial han señalado en varias ocasiones que se prevé un aumento de la pobreza en más de un 26% y que los efectos económicos del COVID a la clase pobre serán devastadores, y más aún, si no tienen un acompañamiento real del Estado.

Por otro lado, está la brecha salarial que no termina, y que cuando pasa por el Consejo Nacional de Salarios, cada dos años, se convierte en el tema más discutido en todos los medios de comunicación. Esto nos lleva a pensar que el anuncio de más impuestos debe ser un chiste de mal gusto, o algo parecido.

Más impuestos con un salario promedio que no cubre la canasta básica con eficiencia y cuya capacidad de compra se ve cada día más absorbida por la volatilidad de los precios, la inflación y un descontrol en las exportaciones e importaciones. Agregarle un paquete fiscal al consumo simplemente reduciría, aún más, el salario de los dominicanos.

Estratégicamente querer gravar con más impuestos los salarios de los dominicanos, así como por igual otros tipos de actividades financieras en el estado que se encuentran las finanzas de las familias dominicanas sólo disminuirá su capacidad de compra. Impidiendo así que las ciudadanas y los ciudadanos tengan un acceso equitativo a estos servicios, y que puedan cubrir la canasta básica familiar, que hace mucho superó los salarios mínimos. Por favor, Sumémosle a esto el número de desempleados que aumentó dramáticamente con la crisis del Covid-19.

Mi sugerencia es que revisemos mejor el plan. Los impuestos son buenos cuando están bien dirigidos y los gravámenes en esta ocasión sólo apuntan a los que consumen, a los ciudadanos comunes y corrientes que disfrutan de un miserable doble sueldo, que a veces solo les sirve para comprar un celular, para endeudarse más sacando un carro, o tal vez para irse de resort y tener unas merecidas vacaciones familiares.

El GLP de manera muy particular es un servicio/bien que utilizan la mayoría de la clase pobre y sobre todo los carros públicos, taxistas que representan la clase media/pobre.

Repensemos nuevamente el escenario político y económico en el que nos encontramos y en el que se encuentra todo el mundo.

Busquemos una salida que no sea la tradicional: aplastar a los ciudadanos con más impuestos.

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